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caminaporlosegao

Estereotipos, o tipos stéreo.

Estereotipos, o tipos stéreo.

 

 

   Siguiendo órdenes de la autoridad competente (no pienso hacer comentario alguno sobre si la palabra anterior al paréntesis hace honor a la verdad o no) y so pena de incurrir en acción u omisión punible, os propongo el tema de los estereotipos, referidos mayormente a personas. Mexplico:

 

   Refiérome a esos personajes más o menos conocidos, reales y que moran en las ciudades, pueblos, aldeas, Oviedo, etc que parecen cumplir escrupulosamente con un papel específico, léase "el tonto del pueblo", "el listo", "el ingeniero", "el borrachón", "la pilingui", "el fiestero" etc, etc.

 

   Os propongo que dejeis constancia, con o sin nombres, de esas personas que existen pero bien podrían ser personaje de novela, película, o en el peor de los casos, de serie de antena 3. 

 

   Como primera piedra, hablaré yo de un matrimonio, ya jubilado, que respondería al papel de "paleto desconfiado". El susodicho matrimonio emigró de Castilla allá por los años 80 y montó un Kiosko en una calle del barrio de La Calzada en Gijón, que a mayor abundamiento quedaba a escasos 50 metros de mi casa. Yo por aquellos entonces aún no había nacido, pero luego desarrollé rapídisimamente asi que en el 80 y tantos me dejaba yo caer ya por el kiosko, cuyo nombre omitiré para que nadie sepa que se trataba del kiosko Sanabria.

    Pues bien, el expresado matrimonio, pobló de letreros el amplio local con frases tales como "ay votes fríos", "se mandan fases", "los pagos al contado, por fabor", y otros de similar categoría. Pero lo peor era a la hora de pagar. Sobre todo la señora, daba igual lo que pidieras, fuera un artículo, 2 o 20, ella tenía allí su libretilla y a no ser que pagaras el importe justo te echaba la cuenta. Y pobre de ti como llevaras varias cosas y luego no pagaras lo justo. En ese caso te echaba la cuenta 2 veces, la primera para decirte cuánto se debía, y la segunda, una vez conocido el medio de pago (por ej. billete de 500 pts.) para calcular cuánto tenía que darte de vuelta.

 

   Lo más cojonudo es que aún haciéndolo así, rara era la vez que te cobraba bien y cuando les decías que te habían hecho mal la cuenta juraban en arameo, y vuelta a empezar con la libretilla. Como buenos niños que éramos, hacíamos gala de nuestra inocente cabronidad y hubiera hecho bien o mal la cuenta siempre le decíamos que estaba mal. La verdad es que daba gusto ir a ese kiosko, en el que sinceramente los gusanitos solían estar algo revenidos, pero se lo pasaba uno pipa comprobando a tan corta edad la dureza del capitalismo y que "el que paga manda".

 

   En honor a dicho matrimonio he de decir, que amén de mascullar en arameo y echar alguna que otra mirada aviesa, jamás insultaron a ninguno de los niños cabrones que íbamos, ni siquiera cuando le pedíamos chicles de lenteja, o caramelos de pijamentol, o una chocoplasta, y me consta, que la choclopasta se la pidió una vez a uno de los viajantes en la creencia de que existían.

   Saludos cordiales, y ánimo a la hora de exponer vuestros esterotipos particulares.

 

6 comentarios

Capitán Haddock -

Las historias del Tatu como profesor carecen de rigor. Os invito a que la próxima vez que lo veáis sobrio -si tenéis esa suerte-, le preguntéis al respecto y os llevaréis una sorpresa...

Frezdo -

Os voy a recomendar un libro: Xente de perende, de David Rivas (Ediciones Trabe), toda una colección de cuentos sobre esos personajes de perende que destacan por su celebridad, como quien al leer en el periódico que había muerto Mao, perguntó si seguirían fabricando la cerveza......

Juan -

Yo si que me puedo imaginar lo que le pasó a "la chata de pumarín" porque a mi me pasó lo mismo en el viaje de estudios (8.º de EGB). Paramos en un area de servicio y junto a dos compañeros de clase que tenían la vejiga cual balón de playa de nivea, y ante la lejanía de los baños decidimos aliviarnos en el camión trailer que había paralelo al autocar. Unos segundos después arrancó el camión y quedamos frente a frente con la cruda realidad, el resto de gente de clase que o bien se encontraba aún en el autocar o ya estaba abajo, ante lo cual, movido sin duda por un instinto ancestral, me di la vuelta para comprobar con pesar que al otro lado había aún más gente, pero en este caso desconocida. Una rápida valoración de la situación hizo que me quedara de espaldas, pues preferí que me vieran la pilila personas desconocidas.


Stuyvesant -

Por Oviedín tenemos a varios del estereotipo "borrachín", entre ellos Victor Manuel y Andrés, del tipo agradable y balanceante el primero y un tanto arisco y burlón el segundo. De Andrés (Tatu) he escuchado que era profesor de universidad y Victor Manuel (Cocacolo) me dijo una vez que había sido minero durante un tiempo. Nunca sabe uno que creerse en estos casos y se mezclan los temas de estereotipos y leyendas urbanas.
¿Usáis la expresión "quedar como la Chata Pumarín"?. Es muy de Oviedo, significa "quedar fatal". Me contaron que era una señora que hace 70 años aprovechó una parada del ¿tranvía? para hacer sus necesidades y, debido a que calculó mal el tiempo que permanecía parado el tranvía, éste arrancó exponiendo las posaderas de la señora de Pumarín a la vista de todos los que por allí pasaban. No me hago una buena composición de la escena pero me contaron que fue algo así.

Maria -

Pues yo como soy de pueblo conozco varios casos de personajes famosos, a nivel local, claro. Aunque la mayoría son de la época de mis abuelos o de mis padres pero se hablaba de ellos en mi casa como si no hubieran pertenecido a un tiempo concreto. Mi abuelo, por ejemplo, solía hablar de Pascual "Montones" que era un personaje curioso que se dedicaba a ir a todas las bodas para amenizarlas con su acordeón, estuviera o no invitado, es más, como la familia de la boda ya contaba con su presencia sino aparecía iban a buscarlo "por si le había pasado algo". Y el contrapunto era Sebastian "caradura" que iba a todos los entierros. Decía que era para cumplir con el mandato divino de "enterrar a los muertos". Y lo curioso es que sus hijos se convirtieron años despues en evangélicos, pero uno de ellos, también Sebastián, siguió yendo a los entierros que se celebraban en la Iglesia católica, según él, para seguir la tradición de su padre.
Y para mi el personaje mas entrañable es el de "El Andreo" que yo toda la vida he conocido siendo ya una persona mayor. Murió hace unos meses y la peculiaridad de este hombre consistía en que tenía una minusvalía y usaba como muleta una bicicleta. Nunca iba subido en ella, sino apoyado, y claro lo mismo lo veías con la bicicleta en la consulta del médico, que en el desfile de Carnaval. Cada cierta distancia descansaba sentándose bien en un banco, bien en cualquier poyo que se encontrase por el camino. Siempre hacía las mismas paradas y casi siempre a la misma hora, en invierno y en verano, con sol o con lluvía.... Fue una persona de esas que crees que ha vivido en la calle.

Sevendust -

Pues yo no iba al kiosko, iba a una tienda de ultramarinos y no reclamaba la cuenta, directamente mangaba en la medida de lo posible, aprovechandome de los descuidos de la pobre anciana.
Era un cabroncete, pero tenía su encanto.